Claudio Valente recibió la máxima pena estipulada en el Código Penal
Claudio Valente recibió la máxima pena estipulada en el Código Penal

Claudio Valente (45), conocido como el “violador céntrico” de Mar del Plata, fue condenado a 50 años de prisión por abusar sexualmente de cinco mujeres entre marzo y abril de 2014. Los jueces Aldo Carnevale, Facundo Gómez Urso y Juan Galarreta –en reemplazo de Pablo Viñas– del Tribunal Oral Nº1 dictaron la sentencia tras considerar probado que el hombre secuestró, robó y atacó a sus víctimas en el término de un mes.

La investigación estableció que la mecánica de Valente consistía en amenazar a sus víctimas con un cuchillo para luego subirlas a su auto, sedarlas con calmantes, violarlas y finalmente quedarse con sus pertenencias. Por esto es que la pena aplicada al acusado es similar a la pedida por el fiscal Oscar Deniro y de los abogados representantes de las víctimas.

Sin embargo, entre los jueces no hubo unanimidad en cuanto a la cantidad de años. En el caso de los jueces Gómez Urso y Aldo Carnevale, se coincidió en aplicar los 50 años de prisión, mientras que Galarreta, conocido por su doctrina garantista, entendió que no podía superar los 25. Entre otras cosas, también se comprobó que unos días antes de los cinco ataques en Mar del Plata, Valente también abusó de una mujer en la ciudad de Buenos Aires bajo la misma modalidad. Por este hecho que será juzgado aparte.

“Es un fallo que para las victimas es un aliciente, pero simplemente eso. El dolor se vive permanentemente. La contención familiar y profesional es la que puede ayudar a las víctimas a rehacer sus vidas. En este caso la Justicia es meramente simbólica, merecida, justa, pero pensando en las víctimas es una situación que no cicatriza“, dijo al diario La Capital de Mar del Plata Facundo Capparelli, abogado de una de las víctimas.

Para aplicar la condena, los jueces se apoyaron en la llamadas “Leyes Blumberg”, una reforma introducida en el Código Penal en 2004 tras el secuestro y asesinato de Axel Blumberg. Esa modificación establece que “cuando concurrieren varios hechos independientes reprimidos con una misma especie de pena, la pena aplicable al reo tendrá como mínimo, el mínimo mayor y como máximo, la suma aritmética de las penas máximas correspondientes a los diversos hechos. Sin embargo, esta suma no podrá exceder de (50) cincuenta años de reclusión o prisión“.

En 2014, los camaristas Juan Carlos Germignani, Gustavo Hornos y Mariano Borinsky le dieron 50 años de cárcel a un hombre que cometió 28 violaciones. Basado en este este fallo, el juez Gómez Urso sostuvo: “Considerando que, matemáticamente, a Valente le corresponderían 199 años de prisión (de acuerdo a la suma de los máximos de los delitos atribuidos), entiendo aplicable, de acuerdo con las agravantes valoradas, la pena de 50 años, tope máximo previsto por el artículo 55 del Código Penal”.

En ese sentido, añadió: “Su manera de planificar y ejecutar los aberrantes atracos operó como una marca registrada o sello personal que definió su rol protagónico en todos los casos”.

Se comprobó que Valente llevó adelante un trabajo coordinado y planificado y entendieron que existió una “Zona Primaria”, ya que siempre inició sus agresiones en el mismo lugar, el centro de la ciudad y cerca del hostel en el que residía. Ese territorio fue su “coto de caza”.

También establecieron que tenía un horario fijo, a partir de las 22, y un “kit de violador”. Salía siempre con su mochila con pastillas de clonazepam, viagra, crema o gel y una navaja o cuchillo. Sus víctimas “fueron mujeres, de clase media y de buen aspecto”. También como “marca registrada”, mostró preferencia por atacar a dos mujeres a la vez.

Finalmente, los magistrados consideraron otro punto en común para definirlo como un “violador serial”. Gran parte de los bienes robados los guardó, no se desprendió de ellos. Los conservó como un trofeo. Tras raptarlas en la zona céntrica, llevó a sus víctimas al sur de la ciudad, pasando el faro, del lado de los acantilados y próximo a la playa.

Valente había salido de la cárcel bajo “libertad asistida” el 5 de febrero de 2014, tras cumplir las dos terceras partes de una condena de 11 años y 8 meses en un penal de La Pampa por “privación ilegal de la libertad y robo”. Dos semanas después comenzó con su serie de violaciones. El acusado no se encontraba en la sala de audiencias del séptimo piso durante la lectura del fallo, ya que solicitó no escucharla.