Ante la bronca de los vecinos, que incluso pegaron carteles en los que denunciaron al sujeto, la policía tomó cartas en el asunto y finalmente logró atraparlo tras recibir un llamado de emergencia en el que se denunciaba una pelea callejera. Uno de los involucrados era el anciano, que intentaba liberarse de un hombre que lo tenía retenido tras encontrarlo en el exacto momento en el que rayaba su auto con unas llaves.

El dueño del vehículo, que estaba sangrando de la nariz, contó que el acusado también metía palitos en las cerraduras, para que no pudieran abrirse. Cuando le reprochó lo que hacía, el abuelo le pegó en la cara, lo que le produjo contusiones y la rotura de sus anteojos. Entonces, se produjo la pelea, que terminó cuando llegaron los uniformados.

Ya con el terror del vecindario detenido, los policías comprobaron que en la cuadra había otros seis vehículos con la carrocería rayada y elementos en las cerraduras. Además, detallaron que este repudiable pasatiempo no era el único que tenía, ya que también solía agredir a los habitantes de O Calvario con un bastón o un paraguas.

Durante el año pasado, el sujeto estuvo internado en un centro de salud mental tras una de sus tantas peleas, pero no se le diagnosticó ningún trastorno psíquico, sino falta de empatía.

Fuente: Crònica.