Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, y Luis Caputo, ministro de Finanzas.(Adrián Escándar)
Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, y Luis Caputo, ministro de Finanzas.(Adrián Escándar)

Luego de los anuncios realizados este jueves por el equipo económico en la Casa Rosada, los ministros de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne y Luis Caputo, dialogaron con periodistas en el Palacio de Hacienda, en un reducido encuentro del que participó Infobae.

En una elegante y sobria sala revestida en madera, los funcionarios contestaron las preguntas en un clima distendido y acorde al mesurado optimismo que dejó en los integrantes del Gabinete el devenir de la actividad económica este año, que exhibió recuperación en la mayoría de los rubros.

Sentados frente a la antigua mesa oval que engalana la salón, la misma sobre la que se firmó en 1935 el armisticio y paz entre Bolivia y Paraguay, los funcionarios negaron además que exista una pelea con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, por el planteo del objetivo de aumento de precios y recalcaron que hay una “coordinación” entre áreas.

“Las expectativas se anclan con la meta y con la política monetaria. La meta de este año había quedado desfasada y no estaba actuando como una guía adecuada para las expectativas”, avanzó Nicolás Dujovne. “La meta con la que estábamos trabajando había sido anunciada en enero de 2016, con muy poca visibilidad sobre todo lo que iba a ocurrir después, de 18-25% para 2016, de 12-17% para 2017, y en función del desvío de 2016 y 2017 nos parecía razonable actualizar las metas que, en definitiva, no son más que correr un año el punto de llegada. El 5%, que es nuestra meta permanente, es la que trabajamos para el año 2020, cuando antes era la de 2019″, agregó.

Ante la consulta de Infobae sobre la incidencia de la fuerte suba de tarifas en una inflación más alta que la prevista, Dujovne expresó que el Gobierno trabaja “con una meta global, no de inflación núcleo sino de inflación general, y los movimientos tarifarios que se producen tienen que ver con el cumplimiento de la meta fiscal, que juega un rol fundamental en términos de ancla para las expectativas, en este proceso de desinflación”.

“Durante el Gobierno anterior, con tarifas congeladas, teníamos inflación más alta que la que tuvimos este año y la que esperamos tener el año próximo –abundó Dujovne-. Hay un intercambio, un trade off, uno puede tener las tarifas congeladas e inflación alta, porque la política fiscal no es creíble, o puede normalizar las tarifas, generar un impacto transitorio, pero también proveer un marco para que baje la inflación, porque uno está corrigiendo el desequilibrio fiscal“.

 Tenemos una meta más realista que vuelve a actuar como un ancla creíble para las expectativas (Dujovne)

No necesariamente va a aumentar la inflación por cambiar la meta” al 15% anual, enfatizó el jefe de Hacienda. “Lo que estamos haciendo es adaptar la meta. La inflación que vamos a tener el próximo año probablemente va a ser igual o más baja; el compromiso antiinflacionario es el mismo”.

Luis Caputo añadió que “es un reconocimiento de la inflación esperada. Lejos de generar mayor inflación, la única medida concreta (dejar de financiar al Tesoro con el BCRA) tiende a reducirla. No es que porque dijimos el 15%, eso se traduce en inflación, la inflación es la que estamos esperando y por eso hay una nueva meta”.

El ministro Dujovne aclaró que no hay una disputa con Sturzenegger, aunque puntualizó que “la meta la fija el Poder Ejecutivo. Ahora el Central tiene independencia operativa que lo lleva a decidir qué van a hacer con las tasas. Tenemos una meta más realista que vuelve a actuar como un ancla creíble para las expectativas”.

 El objetivo es emitir más deuda en pesos y migrar más a ahorro interno (Caputo)

Dujovne advirtió que para 2018 no se sabe la incidencia de tarifas en el promedio de aumento de los precios, porque no está determinada la trayectoria de todo el año: “Sabemos que hay ajustes semestrales, pero no están definidos todavía en monto para todo el año. Pero lo que planteamos nosotros es un objetivo, una meta de 15%. Esperemos que el BCRA actúe con las herramientas que tiene para alcanzar esa meta, y tendrá que tener en cuenta la evolución de los precios regulados”.

“Hay que ir graduándolo con los distintos objetivos que tiene el BCRA, el antiinflacionario, acumular reservas –que implica o emitir pesos o emitir LEBAC– para llegar a este 15%, pero no pensamos que el cambio en la meta implique un cambio en la inflación esperada para este año. Pensamos que estamos recuperando credibilidad“, recalcó el economista.

CAMBIA EL FINANCIAMIENTO DEL DÉFICIT

Luis Caputo aportó que “el único cambio en concreto que estamos haciendo, y que puede tener un impacto genuino en la inflación, justamente tiende a reducirla, que es haber bajado el financiamiento del BCRA al Tesoro de 5 puntos del PBI en el año 2014 y 2015 a un punto en el año 2018 y 0,5% en el 2019. Eso genera previsibilidad y un impacto concreto y directo para el cumplimiento de la meta”.

Caputo aseguró que hay que enfocarse en el movimiento de la tasa de los títulos públicos, es decir la de la curva de dólares y pesos de la Tesorería, y no la de corto plazo del BCRA.

“En la Argentina está todo el mundo más focalizado en la tasa de corto plazo, la de política monetaria del Banco Central, de lo que es la tasa relevante para la economía, que es la soberana. Vamos a tener más de USD 6.000 millones de inversiones para corredores viales, y llamamos a licitaciones por USD 16.000 millones para infraestructura por los proyectos de participación público privada ¿Alguno cree que la gente que viene a invertir está mirando la tasa de corto plazo del BCRA? Ninguno. Están mirando la tasa de soberano a 5, 10 ó 15 años, que es la de las inversiones genuinas” refirió Caputo.

Ante la consulta de Infobae, acerca d ela capacidad del mercado local para proveer de pesos para financiar al Tesoro y reducir la dependencia de dólares del exterior, el ministro de Finanzas reafirmó que el Gobierno “va a buscar más financiamiento interno en pesos. Hay liquidez y además estamos esperando la aprobación de la ley de Mercado de Capitales, que le va a cambiar el perfil financiero al país. En la región, los países que durante los años 2000 que crecieron 10 años, multiplicaron su sistema financiero entre 3 y 6 veces: Brasil, Perú, Colombia, México. Si nosotros queremos tener un crecimiento sostenido necesitamos que esto pase. Y va a pasar. El objetivo es migrar más a ahorro interno“.

DÓLAR Y DÉFICIT DE CUENTA CORRIENTE

Los funcionarios hicieron hincapié en que en la Argentina hay “tipo de cambio flotante” y que el incremento del valor del dólar de más de 10% en diciembre no necesariamente debería trasladarse a precios, pues este puede “bajar o subir en el corto plazo”, como ocurre en otros países.

Todas las economías tienen fluctuación cambiaria y mayor que la que tenemos nosotros. Y son economías bastante más abiertas que la nuestra. Tampoco podemos desgarrarnos las vestiduras si el tipo de cambio se mueve 5% para un lado o para el otro”, dijo Luis Caputo.

Por su lado, Dujovne apuntó que el déficit de cuenta corriente, por el rojo comercial de unos USD 9.000 millones este año y el déficit de servicios por turismo de unos USD 10.000 millones, no es tan importante como la “sostenibilidad del déficit fiscal y del endeudamiento externo. Y en la Argentina el endeudamiento externo es bajísimo y lo que tiene que ser sostenible es la trayectoria de la deuda externa, pública y privada, en relación al Producto“.

“Mientras el déficit de cuenta corriente se mantenga, pero la economía crezca, y la deuda externa en relación al PBI se mantenga en una situación de estabilidad y de solvencia, no debería preocuparnos. Es lógico que después de años de autarquía y desinversión, en la medida que Argentina se abre al mundo, ocurra un deterior en la cuenta corriente en los años iniciales, proceso que le ha ocurrido a todos los países que pasaron por una situación similar”, analizó Dujovne.