Cura, crea, inventa, opera, salva vidas. El doctor Juan Carlos Parodi es un médico cirujano aplaudido en el mundo entero por haber desarrollado una revolucionaria técnica para operar aneurismas abdominales, la endoprótesis. Durante catorce años trabajó para transformar una operación cruenta y que dejaba en muy mal estado a los pacientes, en una intervención de apenas minutos: “Se van con una curita”, sintetiza con humor.

Sus logros en la prestigiosa Cleveland Clinic de los Estados Unidos, los premios recibidos en las mejores universidades del mundo donde dictó cátedra, hoy no son el centro de su vida. El doctor Parodi regresó al país, luego de años en el exterior y al visitar los barrios vulnerables de la zona norte de la Provincia de Buenos Aires, donde vive, encontró una realidad que lo shockeó.

Vi chicos desnutridos, con capacidad intelectual muy baja, dientes marrones por falta de calcio. Niños que nunca iban a tener las mismas posibilidades que mis nietos. Y supe que tenía que hacer algo. Por ellos y porque ellos son el futuro de nuestro país”, explica.

¿Cómo podemos ayudar? Hay dos etapas. Primero, en el embarazo y en los cinco primeros años de vida del niño que son fundamentales.Hagan lo que hagan después, no lo va a cambiar, porque el cerebro del niño se moldea y se forma en esos años. Necesitamos nutricionistas y asistentes sociales que trabajen con esas madres y esos niños pequeños para enseñarlos y ayudarlos a alimentarse bien”.

 “También es fundamental que los asistentes sociales trabajen sobre el afecto hacia el niño, sobre el cuidado, sobre el amor de los padres. Está comprobado que el afecto juega un rol fundamental en el crecimiento y desarrollo intelectual de los niños“.

“La segunda etapa es la de la escolaridad. Todos los niños deberían tener doble escolaridad, con los mejores maestros, con un buen desayuno a la mañana, una brillante clase en el medio (los mejores maestros deben ir a los barrios más pobres, no como ocurre hoy) y un almuerzo con todos los nutrientes. Solo de esta manera les daremos las mismas posibilidades que a los niños no pobres. Si no ayudamos al cambio los estamos condenado a un futuro con pocas posibilidades de trabajo, poco desarrollo y mucha frustración”.

“Según el crecimiento demográfico, dentro de pocos años, la mayoría de los niños argentinos serán pobres. Y esos niños son el futuro del país. No podemos quedarnos cruzados de brazos viendo como los futuros adultos crecen sin alimentación adecuada, sin educación adecuada, sin posibilidad alguna de desarrollarse y tener una vida feliz y plena”.

Fuente: Infobae.