Sergio Massa habla durante un acto de su espacio 1País (Adrián Escandar)
Sergio Massa habla durante un acto de su espacio 1País (Adrián Escandar)

Luego de las elecciones de octubre, Sergio Massa comenzó lo más parecido a unas vacaciones de la política. Sin ningún cargo -dejó la Cámara de Diputados-, ahora solo debe comandar, desde afuera, el bloque de 17 legisladores que dejó ahí y los 13 que tiene en la Cámara baja bonaerense. Para lo segundo, la propia María Eugenia Vidal lo contacta para pedirle su apoyo en algunas leyes que la gobernadora necesita.

Ahora, el ex candidato a presidente se dedicará a ejercer la abogacía, título que consiguió en julio de 2013 en la Universidad de Belgrano, de donde se recibió con 9 en Derecho Laboral y Seguridad Social. El estudio lo armó en un piso de una lujosa torre en la entrada a Tigre. En Febrero viajará a Estados Unidos porque tiene acuerdos firmados con el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani. Y ya tiene trabajos acordados con empresas en el exterior.

Sin embargo, las vacaciones en la política nunca son completas. Con la nueva elección de autoridades en el PJ Bonaerense -Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría)-, Massa no reniega más del peronismo y cree que está en condiciones de liderar la famosa “renovación”. Pero el objetivo no es gobernar en el 2019 sino dar el primer paso para construir una opción por fuera de Cristina Kirchner. Aunque son cautos: “La popularidad de ella es innegable”, repiten cerca del líder del Frente Renovador.

En la cabeza de Massa, la fecha clave para empezar a tener definiciones sobre qué sucederá en el PJ es febrero de 2019. Sí habrá reuniones a través de interlocutores como Felipe Solá, Daniel Arroyo o algún legislador provincial. Pero en este momento todas las gestiones están “en pañales”.

Fernando Espinoza, Gustavo Menéndez y Fernando Gray, referentes del PJ Bonaerense (Martín Rosenzveig)
Fernando Espinoza, Gustavo Menéndez y Fernando Gray, referentes del PJ Bonaerense (Martín Rosenzveig)

Lo que está claro es que la nueva cúpula del PJ Bonaerense es del agrado del ex intendente de Tigre. Ya habló tanto con Menéndez como con Gray y tiene contacto fluido con los caciques peronistas no kirchneristas: “Massa es del PJ de Menéndez y Nardini (Malvinas Argentinas)”, resumió un integrante de su círculo íntimo.

La derrota electoral en todo el país caló hondo en el partido. Por eso, para esta nueva etapa, los principales actores estarían dispuestos a dejar los egos. Por lo menos así lo dejaron trascender desde el lado del ex titular de la Anses: “No nos paramos sobre los 12 puntos (de la última elección). El 23 a la mañana nos levantamos conscientes de que teníamos que empezar todo de cero”. 

A pesar de esto, en el entorno del ex diputado siempre tienen presente que, dentro de la mala elección que realizó el peronismo, su figura es la que mejor sobrevivió: “Ningún otro dirigente tiene 12 puntos propios”. Sobre todo, se muestran pacientes con respecto al recorrido que le queda a Massa: “Macri tardó 12 años en llegar. Nosotros vamos cuatro”. 

Sergio Massa y Graciela Camaño (NA)

Sergio Massa y Graciela Camaño (NA)

Lo que suceda dentro del gobierno nacional también condiciona. En el massismo consideran que el acuerdo parlamentario entre la Casa Rosada y los gobernadores no es muy estable: “La Reforma Previsional la apoyaron solamente 9 diputados y la primera sesión no la pudieron mantener. Y afuera generaron un estallido social como no se veía hace años”. Por lo bajo, sostienen que su bloque actuaba de mejor aliado: “Nosotros, cuando prometíamos los votos, cumplíamos. Podíamos discutir todos los artículos, pero la aprobación la garantizábamos”.

Donde más pesa la palabra del ex candidato a senador es en el bloque UNA de Diputados. Siempre las decisiones se consultan con Graciela Camaño, jefa de la bancada, o las económicas con Marco Lavagna, pero la palabra final es de Massa. En especial en las leyes más controvertidas. Por ejemplo, esto se ve en la reforma laboral que, así como está planteada, votarán en contra. Lo mismo sucedió con la jubilatoria, una vieja pelea del massismo. Con esta última, el Gobierno, sabiendo que no los conseguiría, fue a buscar sus votos: hubo una reunión entre Emilio Basabilvaso, titular de la Anses, y Sergio Massa. El ex diputado fue contundente: “No es una reforma, es un ajuste”. 

Ahora, el ex jefe de Gabinete pasará el 2018 con un perfil bajo en la política pero preparando el terreno para el 2019. El miércoles dio una muestra de que su fuerza política “está viva y unida” despidiendo el año en el Museo de Arte de Tigre, pero siempre con la prudencia de que hace falta una nueva construcción para volver a ser protagonistas: “No me cierro, hablo con todos”, es la frase de cabecera que Massa esgrime a sus principales espadas.