La ministra de Justicia de Quebec, Stephanie Vallee, convocó una conferencia de prensa que, en vez de ayudar, parece que provocó aún más confusión. Dijo que la ley solo obligará a una mujer a quitarse el velo en un autobús si tiene un pase de transporte con una identificación con foto. Una vez dentro, ella puede volverse a poner el velo. Pero antes, ella misma aseguró que la mujer tendría que tener la cara al descubierto durante todo el trayecto.

Al ser consultada por un periodista para aclarar si habría sanciones por incumplir la ley, ella dijo: “Si no lo haces, te expulsarán”.

Una mujer con velo podría entrar en una biblioteca, vagar por las estanterías y leer algún libro, pero tendría que quitarse su niqab si quiere tomar prestado un ejemplar. Sin embargo, ellas podrían requerir una exención por motivos religiosos y evitar así sanciones.

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá

La prohibición de los velos es la última de una polémica sobre las “acomodaciones razonables” de las minorías en la región, principalmente aquellos de habla francesa que han llegado hace una década. Ha llevado a impulsar regulaciones municipales en un suburbio de Montreal que restringe a los judíos jasídicos construir sinagogas y la prohibición de llevar el kirpanen la Asamblea Nacional.

Pero el miedo a los musulmanes es lo que ha llamado más la atención. Quebec fue una vez un bastión del estricto catolicismo romano, pero desde la década de los sesenta, la población se ha vuelto cada vez más secular y temerosa de una creciente inmigración musulmana. Pero aún así, muy pocas mujeres utilizan velos que les tapan completamente la cara.

Si bien el temor a los musulmanes es alto, el incidente terrorista más grave que golpeó a la región en los últimos años ocurrió en enero, cuando un pistolero mató a seis fieles en una mezquita de la ciudad de Quebec. Un joven francocanadiense conocido por su visión de extrema derecha enfrenta ahora cargos de asesinato.

(Archivo)

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La ley anti-niqab fue aprobada por la mayoría liberal en la Asamblea y la oposición votó en contra, la mayoría de ellos porque consideran que esa norma no va al centro de la cuestión. Un miembro de la oposición calificó la nueva ley como “un acto de comedia”. La oposición quiere que el gobierno prohíba a cualquier persona que lleve un símbolo religioso “ostentoso”, incluyendo un kippa, un turbante o un chador, ocupar cualquier posición de autoridad, incluido un maestro o un oficial de policía.

Hace unos días, una encuesta de opinión realizada por el Instituto Angus Reid mostró que el 62 por ciento de los encuestados de Quebec aprobaron firmemente la legislación.