En primer lugar saludó a “todas mis congéneres, en especial a las que luchan, sueñan, aman, se esfuerzan y hasta sufren y lloran, -en síntesis: viven y dan vida- en nuestra Línea Sur Rionegrina”
“Esta fecha –expresó- que año tras año cobra mayor trascendencia, es indicada y genuina ocasión para destacar los avances que, lento pero firmemente, realizan las mujeres, cada una en su rol, en búsqueda de la definitiva igualdad, la justicia y la ecuanimidad en el acontecer cotidiano.
“Las desigualdades por razón de género, aunque cada vez menos notables, todavía existen, por lo que desde todos los ámbitos, tenemos la obligación de favorecer cada iniciativa que propenda a mejorar y proteger su condición.”
“Como legisladora reafirmo mi compromiso en este sentido e invito a la comunidad a reflexionar sobre temas y problemáticas que afectan a la mujer con responsabilidad, respetando y revalorizando los derechos inalienables que les asisten a todas las ciudadanas”
“Sin embargo – continuó Recalt- cierto es que la mujer ya no lucha por la igualdad ni por el derecho al voto, tampoco lucha por imitar al hombre, ni por su merecida participación en las actividades culturales, políticas y sociales.
Hoy la lucha femenina se concentra en el reconocimiento de su identidad, como igual pero diferente, distinta en su sensibilidad, formas, modos de ver, encarar y resolver los logros y las derrotas”.
“Única en dones intransferibles que le han dado Dios y la naturaleza, la mujer lucha por su oportunidad de aportar esa riqueza propia de su feminidad, por perseverar en su esperanza pero con manos a la obra, por defender su capacidad de servir para enriquecer y humanizar a la sociedad”.
“La mujer lucha y no renuncia -aseveró Recalt-. La mujer va por más, siempre por más para los suyos, para sus hijos, para la comunidad entera que sin su presencia, sin su aporte, sin su mirada y su labor, no tendría pasado, ni presente y sería imposible vislumbrar el futuro”.
“Como hija, madre y abuela, como ciudadana y finalmente como mujer pública (en este presente particular que me toca desempeñar) mi compromiso es acompañar la lucha femenina y compartirla con los hombres de buena voluntad, para continuar trabajando hasta terminar con cualquier forma de violencia, de discriminación, de desigualdad en las oportunidades”.
“No caminaremos ni detrás ni delante de nadie, sino a la par, que pares somos en el empeño, en el deseo, en el trabajo, en la energía y hasta en la osadía de hacer, para todos y todas, un mundo en el que la vida sea lo más parecido a una mujer: fuerte, valiente, emprendedora, capaz, valiosa, símbolo de amor y lealtad; y por qué no, sea cual fuere el aspecto que reflejen los espejos, visceralmente hermosa…”